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domingo, 11 de septiembre de 2011

Relatos sobre España: HISTORIAS DE LOS YAYOS

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Esconjuraderos y espantabrujas
Del libro “El Pirineo. Cuéntamelo, yayo” de Rafael Andolz Canela.

Desde que los niños hicieron una visita al pastor, una idea les rondaba en la cabeza, que las brujas podían echar mal de ojo a las ovejas y Decidieron preguntarle al abuelo.
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- Antiguamente todos los males que ocurrían se los achacaban a las brujas. Todos los pueblos tenían una. Las peores eran las del Turbón, cuentan que se reunían allí todos los viernes para hacer planes y recibir órdenes del diablo.
- ¿Y qué planeaban?
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- Echar mal de ojo al ganado o a una cosecha, enfermar algún niño, agriar el vino de un tonel, provocar una tronada... (tormenta)
- ¿También las tronadas?
- También, también. Lo peor que puede pasar en el Pirineo son los aludes de nieve y naturalmente, creían que los mandaban las brujas. Por eso todos los pueblos tenían “esconjuradero”. La capilla que está medio derruida, la conocí entera. Tenía un altar en el centro y 4 arcos abiertos a los cuatro vientos. Desde allí el cura “esconjuraba” las tormentas cuando se veía peligro de granizo.
- Tendría que estar siempre vigilando el cielo.

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- Eso lo hacía la gente por turno. Tenían una cruz de madera que en la época de la cosecha iba de casa en casa. El que tenía la cruz cuando se presentaba la tormenta, tenía que ir a repicar las campanas para ahuyentarla. De lo contrario tenía que avisar al “esconjuradero”. Los curas tenían la obligación de hacer los “esconjuros” desde la Cruz de Mayo hasta septiembre.
- ¿A los rayos se le tiene mucho miedo?

- Claro, es que hacen mucho daño ¿Sabéis por qué?
- Si, por la carga eléctrica que llevan, lo vimos en la escuela.
- En la montaña decían que tienen una punta muy afilada de piedra o hierro, la “punta de rayo” Que si no pegaba en ningún árbol o animal u otra cosa, se hundía en la tierra y al cabo de 7 años volvía a salir a la superficie. Además si alguien encontraba una punta de rayo y la llevaba a su casa, empezaría a prosperar y a hacerse rico.
- Yayo, ¿los “esconjuros” sólo se hacían contra las tormentas?

- Generalmente sí, aunque alguna vez se hacían contra las plagas.
- ¿Y qué tenían que ver las brujas con todo eso?
- Nada, pero la gente lo creía.
- ¿También les achacaban las enfermedades?

- Muchas y había un remedio que servía para todas. Había que agarrar agua bendita de 3 iglesias diferentes, con un paño mojado en la mezcla se hacía una cruz en la espalda del que estaba embrujado diciendo: “Jesús llegó a Belén, que se vaya el mal y que venga el bien”.

- Yayo, ¿Y esas cruces en las chimeneas de las casas? .
- Se creía que las brujas entraban por las chimeneas, por eso ponían espantabrujas.
- Pues en Casa Troqué hay un cántaro...
- Sí, porque el cántaro es símbolo del agua que significa pureza y eso está reñido con las brujas.
- ¿Siempre entraban por la chimenea.
- Parece que era su entrada favorita por eso al acostarse la dueña de casa tomaba ceniza del fogón y hacía una cruz con ella.
- Eso lo hace la yaya...

- Es que le ha quedado la costumbre. También se protegía la puerta de casa con una pata de jabalí o una garra de águila.
- ¿Todas las brujas eran malas?
- Las había de muchas clases. Las buenas se llamaban “aras” y deshacían los males de las otras.
- ¿Tú crees en las brujas yayo?

- Me parece una tontería. Yo creo que las cosas pasan por causas naturales y porque Dios lo ha planeado…
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------.Fuente: El Pregonero del Centro Aragones, de La Plata.
Nº 14 – Setiembre 2011.
E mail centroaragoneslp@yahoo.com.ar

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